"CUAL SI QUISIERAN JUNTAR CIELO Y TIERRA, RUGEN, LLAMANDO A PUERTAS Y VENTANAS, MAS NO LOGRAN ENTRAR, Y ES MÁS GRATO NUESTRO DESCANSO EN LA SEGURA SALA".

sábado, 30 de marzo de 2013

EPISTOLARIO



De Encarna López (veinte años, según dice ella) a Luis Martín (treinta años pasados sin pena ni gloria).

“So fiera de la manigua: Que sea la última vez, repito, la última, que me dejas plantada, so cafre. ¿Te parece bonito? Dos horas sentada en un banco esperando a que su señoría se dignase a venir. Si ya me decía mi difunto padre que me estaba ennoviando con un paquebote con cara de ajo.

¿Y esta vez por qué nos has venido? ¿Otra vez te han querido secuestrar al salir de casa? Claro, eres tan estupendo que todo el mundo te quiere secuestrar para sentarte en su salón y contemplarte todo el día. Landrú, no eres más que un Landrú. Chato, ya estoy más que harta de tus desplantes. Mamá, que ahora mismo está haciendo una ensalada de pepinos, dice que te deje, que con lo bien plantada y trabajadora que soy no me van a faltar pretendientes. Y yo te dejaría ahora mismo, pero te quiero, oyes, te quiero, y tú me dirás cómo dejo yo ahora alguien al que quiero con locura.

Luisito mío, anda, no me seas malo. Yo te perdono que te vayas por ahí con los amigos a esas timbas de bacarrá y que te vayas todos los domingos al fútbol y me dejes en casa en plan ostrícola sin salir, pero que me dejes plantada los jueves por la tarde, que sabes que libro y quiero pasar la tarde contigo, no tiene nombre. Menudo pitorreo se traen Fernandita y Pitu. Si hasta dicen que me la pegas con otra. Pero yo sé que no es así, porque ¿quién iba a quererte a ti más que yo? Además, hijo, que aunque seas mi novio tienes muy mala facha y vistes unos trajes que te quedan grandes. Por no decir lo que bizqueas del ojo izquierdo y lo que tartamudeas. Y que no me enterase yo que me engañas con una, porque entonces iba a haber un Dos de Mayo otra vez en Madrid.

Bueno, chatín, que va a empezar la novela en la radio y no me la quiero perder. Que el domingo es el cumpleaños de mi hermano Pedrito, el menos listo de todos, y estás invitado. Este domingo no hay fútbol, así que no tienes excusa. Además, mamá hará carcamusas, que te vuelven loco. Te esperamos entonces.

Te quiere hasta la extenuación tu

                                                                                                      Encarni.

 P.D. No le regales a Pedrito libros, que ya sabes que no lee con soltura. Una peonza estaría bien".




jueves, 28 de marzo de 2013

LA FERIA



PERSONAJES: Patitas de bailaora, ingrávida, insultantemente bella y rubia como una patata frita, y yo, que aún no sé cómo definirme.

DECORACIÓN: Recinto ferial de la ciudad de París. París, por si alguno aún no lo sabe, es la capital de Francia.

Ambiente muy alegre. Mucha luz. Se oyen risas, gritos, toses y odiosas canciones de feria. Huele a algodón dulce.

Al levantarse el telón se ve a los dos personajes montados en los caballitos a pesar de tener ya sus treinta años cada uno. Se hace una pausa de una hora para que el espectador pueda contemplar lo bella que es ella.

-Patitas de bailaora, los caballitos me marean… ¿No podríamos ir a tomar algo cómodamente en un café?

-A ti lo que te marea son las cinco copas que te has tomado ya hoy, so cretino.

-¿Cinco? Creo que eran menos, pero te gusta exagerar.

-Bah, calla y dame un beso, anda, que hoy me has dado muy pocos.

-No he tenido tiempo. Estuve toda la mañana trabajando.

-(Carcajada de ella que se prolonga por el espacio de quince minutos) ¿Trabajando tú? ¿En qué? Chico, tienes unas salidas…

-Estuve escribiendo. Ya tengo la novela  terminada.

-Llevas cinco años con ella y todavía no me has dicho de qué trata.

-Es sobre la bohemia en París. Un poeta pobre que se enamora de una bella y adinerada francesa.

-¿Sí? Esto es más interesante que esas comedias que escribes sobre arte, psicología y galápagos… ¿Se enamoran?

-Sí. Hasta la extenuación de los sentidos y de millones de parisinos.

-¿Y? Cuenta, boceras. ¿Se casan?

-No. Él no se presenta el día de la boda.

-¡Pero bueno! ¿Y eso por qué?

-Por un imponderable.

-¿Cuál?

-El poeta, además de ser indecentemente pobre, tenía cataratas en los dos ojos. Al cruzar la calle es atropellado por un coche que lo deja hecho una birria. Sus últimas palabras son para Mimí, su prometida, y para André Breton, su inspiración. ¡El arte y el amor, mon cherie!

-¡Oh, qué triste! Mon Dieu… ¿Me dejarás leer la novela?

-Claro, mon amour. Además, son solo mil páginas, que es lo habitual en este tipo de obras.

-Ainsss.

-¿Qué?

-Que eres muy tonto, pero te quiero con locura.

-¿De verdad?

-Te lo juro por Balenciaga.

-Yo también te quiero.

-¿Cuánto?

-De aquí a Fontainebleau.

-¡Ooooh! ¡Dame un beso!

-Oye, tú, que estos caballitos van cada vez más rápido.

-¡Qué me beses!

-Espera, que me voy a caer.

-Tranquilo. Te caerás al final del drama, pero antes me besarás apasionadamente.

(Él la besa apasionadamente y, como ella ha dicho, después se cae del caballito para delirio de todo el público).

 TELÓN